jueves, 17 de febrero de 2011

La prueba ENLACE y la alimentación.





En el ámbito de la educación existen carencias de toda índole. Sin embargo, me voy a enfocar a los resultados de la prueba enlace y a hacer público lo que la gente realmente no sabe, y el gobierno menos se lo informa.

La prueba enlace está diseñada a partir de los programas oficiales vigentes. Hasta este punto, la situación es congruente. Pero uno de  los principales factores que influyen terriblemente en el desempeño de tal prueba es que, antes de iniciarla, el docente ha de "declamar" un discurso donde debe deslindar al exámen de cualquier influencia evaluatoria hacia el alumno.

En otras palabras, hacer hincapié, que la prueba no va a contar para la calificación. Ni en promedio, ni en parcial, ni en absolutamente nada.

Algunos de los casos más curiosos incluyen a muchachos que terminan su exámen en el asombroso tiempo de 10 minutos. En la parte matemática, no realizaron operación algebraica alguna y muchos no se tomaron la molestia de leer las preguntas que les resultaban demasiado engorrosas o "excesivas" (sic).

Algunos de nuestros muchachos, guardan cierto resentimiento para algunos docentes (situación que ni es nueva, ni es privativa de nuestro sistema educativo mexicano. Sucede en todo el mundo). Este resentimiento se ha detectado en la estadística de algunos exámenes: "ese maestro me "cae gordo". No pasaré el exámen. Al fin que no cuenta".

Si a eso le sumamos las carencias de los programas, el poco tiempo de clase (50 minutos en el caso de secundarias), el aumento de alumnos cuyos padres son demasiado jóvenes (tuvieron a sus hijos entre los 13 y los 17 en un número escandaloso de casos), y muchos profesores que simplemente no son competentes, tenemos como resultado un cocktail explosivo.

Y hay más: Nuestros alumnos de escuelas públicas llegan sin desayunar. No es necesariamente su culpa, sus padres deben trabajar y salir del hogar muy temprano. No queda demasiado tiempo para reforzar la disciplina del desayuno. Y recordemos nuestra adolescencia: Preparar cualquier comida no a todos les resultaba precisamente una actividad divertida.

Los alimentos chatarra que continúan en las escuelas y que la SEP  jura y perjura que se están regulando, niños mal alimentados, cansados, somnolientos...

¿Así cómo van a pasar un exámen tan importante?

Implementar comedores en las escuelas comenzaría a abatir los índices de obesidad y sobrepeso. La creciente escuela de tiempo completo debería ser el detonante de esa idea. Sin embargo, a pesar de que las escuelas de tiempo extendido continúan creciendo, no a todas se les ha dotado de comedor y persisten las cooperativas "vendechetos" que sólo han servido para corruptelas de algunos profesores y directivos sin escrúpulos.

Esa no es la solución. Pero si es el principio de ella. ¿Acaso nunca se habían preguntado por qué con frecuencia, un muchacho de escasos recursos rinde menos que uno de mayores posibilidades económicas?

Es claro que hemos visto casos contrarios. Pero me atrevo a decir que estamos ante verdaderos genios, y nunca se les da un apoyo real. (a lo más, un juego de video o una laptop).

La alimentación debería ser el eje central de la transformación educativa. Los alimentos chatarra simple y sencillamente no deberían existir (al menos en largo tiempo) en las escuelas.

Y todavía, con el cinismo acostumbrado, en televisión se atreven a llamarlos "botanas escolares".